seek magic

esto no se ve muy bien...

lunes, 18 de octubre de 2010

free will?

estaba pensando en la increíble variación que existe entre los gustos, las preferencias, las aficciones, las opiniones, los pensamientos, la creatividad, el humor, etc etc que tenemos nosotros, y me hizo preguntar ¿por qué somos así? ¿por qué tanta diversidad? 'pues, por la evolución a través de la reproducción y difusión de nuestra especie' - me responderéis - 'por la genética y sus alelos y mutaciones y expresión'(aquí no cito a nadie, aquella cita la inventé yo..). pero, ¿eso quiere decir que nosotros somos meramente la plasmación de lo que está escrito en nuestros génes? o sea, ¿el hecho de que a mi me encanta la mantequilla de cacahuete será por la expresión genética? pues aquí entra el mítico debate entre la genética y la formación - ¿hasta qué punto nos definen los génes y hasta qué punto influye el entorno en el cual somos criados? como a mi padre también le encanta la mantequilla de cacahuete y siempre hubo en casa y nunca se oyó decir que era ni desagradable ni demasiado pesada o dulce - puede que todo esto haya causado que me guste, o incluso puede que yo ya tuviera alguna predisposición genética que haya sido reforzado por un ambiente que fomentaba el gusto por tal comida.. o sea, ya vemos como se confunden y se entrecruzan los factores influyentes en el desarrollo de nuestra identidad.

(retratos: Charles Darwin y Gregor Mendel)

bueno, dicho todo esto, voy a suponer que nosotros creemos (o a nosotros nos gustaría creer) que, al menos hasta cierto punto, somos como somos debido a varias decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida, que la genética y la formación nos han dado un cuerpo y una identidad física y nosotros somos los que dirigimos dicho cuerpo, los que determinamos nuestros gustos, los que definimos cómo pensamos, cómo opinamos, cómo socializamos, cómo vivimos. creemos o queremos creer que controlamos nuestras acciones y nuestras decisiones. pero os planteo una pregunta para ponderar: ¿y si sometemos toda nuestra sustancia a las leyes de la física?

conviene aquí que nos desmontemos a nosotros mismos. el cuerpo está hecho de células, cada célula está compuesta de micromaquinarias, cada uno de esas máquinas es un conjunto de proteínas, de metales, de hidrocarbonos, y luego hay partículas subatómicas. ahora, si suponemos que cada de estas partículas obedece las leyes de la física, y siempre las ha obedecido, pues parece que el quiénes somos no es nada más que un período transitorio en la vida de la materia que compone el universo. antes de formar parte de nuestro ser, esta materia vivía como fruta, animal, tierra, cuerpos en descomposición, etc. o sea, cada uno de nosotros provenimos del espermatozoide del padre y el huevo de la madre, pero después estamos nutridos a través de las vías sanguinarias de la madre, recibiendo el alimento de lo que come ella. pero lo que come ella también tiene su vidas anteriores en las cuales se nutría de otras sustancias también con vidas anteriores, y así continúa hasta hace mucho tiempo. nosotros somos meramente un conjunto fugaz en un enorme programa de reciclaje, un resultado pasajero de la obedencia de toda la materia a las leyes de la física. aquí parece que esta teoría nos está privando de la voluntad propia.

pensar así me hace sentir que el quién soy yo está fuera de mi control, que soy algo predeterminado desde cuando empezó todo (si en algún momento empezó, quizás siempre haya sido..). a este ataque contra nuestra autonomía, contra nuestra libertad, contra nuestra voluntad propia, responderíamos: 'son nuestros pensamientos que nos definen, que son inmateriales y completamente propios. ellos no suponen ninguna obligación a someterse a las leyes de la física y por lo tanto son ellos que nos hacen autónomos, son ellos que nos permiten razonar' (otra vez la cita la he inventado yo).

¿problema de autonomía resuelto? ¿nos hemos restaurado la voluntad propia? puuueeesssss, la verdad es que no, porque ahora toca mirar el asunto de los pensamientos y los procesos cerebrales.. el cerebro, para decirlo de una manera simple, es una masa de neuronas. los estímulos que recibimos a través de nuestros sentidos generan impulsos eléctricos que atraviesan nuestros cuerpos saltando de neurona en neurona, activando la acción de músculos o la secreción de hormonas. otra vez vemos que pensar y sentir son acciones realizadas con materia sujeta a las leyes de la física. los estímulos sensativos llegan al cerebro a través de o la vibración en los oídos por las ondas longitudinales o los cambios estructurales generados por la radiación que entra por los ojos o los sensores táctiles que miden calor y presión - todos los cuales son mecanismos controlados por las leyes que existen en el universo - la actividad cerebral y nuestras decisiones se consisten en mensajes eléctricos y estos impulsos eléctricos obedecen fiel y ciegamente todas las reglas de la electrostática, las reacciones químicas iniciadas por las hormonas tienen sus equilibrios y velocidades, y si pensamos en los estímulos en sí, también son gobernados por las mismas fuerzas. toda la existencia de hoy en día y todos los sucesos actuales son resultados de reacciones en cadena estimuladas por resultados previos de otras cadenas de reacciones,
y así continúa hasta el i n f i n i t o .

en fin parece que como todo va obedeciendo las fuerzas que existen en el universo, y suponiendo que éstas siempre han existido, podríamos lógicamente sacar la conclusión de que cada cachito de materia tiene un destino predeterminado, que el trazo que ha seguido a través del espacio y tiempo fue determinado por su orientación y ubicación y energía en el momento de su creación, una conclusión que nos priva totalmente de nuestra autonomía, sometiéndonos a las fuerzas ciegas del universo.

si os ha picado el interés este discurso,
que obtengáis una copia de
Waking Life (<--- that's a link!).
es una peli con atisbos de tener una trama, pero es más una colección de varios discursos filosóficos, uno de ellos siendo el tema este del hombre con voluntad propia versus el hombre sujeto a las leyes de la física. entretiene.

1 comentario:

  1. había dejado el siguiente comentario en una entrada del blog de un amigo y abordaba semejante tema a el de esta entrada, así que aquí lo tenéis

    :

    es verdad que el tema de la identidad es inagotable. desde que hubo pensamiento y lenguaje ha habido discusión y análisis del asunto y siempre habrá. yo me atrevería a decir (que no profeso ser filósofo ni nada) que lo que da lugar a que nos creemos ser únicos y tener identidades propias es la separación física de nuestros cuerpos de los demás seres en nuestras vidas. creemos que por ser una agrupación aislada de moléculas y por ser (hasta cierto punto) autónomos - por ser capaces de tomar decisiones, de dirigir nuestro cuerpo, de ser autores de nuestras propias teorías, filosofías, etc - que tenemos una identidad, y no sólo una identidad sino una identidad determinada por nosotros mismos. pero la verdad es que tanto la formación de nuestros pensamientos como la de nuestro físico proviene siempre del exterior. acumulamos sabiduría y conocimiento a través de lo que se encuentra a nuestro alrededor: observaciones, conversaciones, experiencias de todo tipo, aprendizaje (sea formal por las vías institucionales o no), lectura - todo esto influye en nuestra formación y todo esto pertenece no a nosotros sino al mundo. nuestra composición física tampoco refleja quiénes somos. lo que consumimos, lo que llega a formar parte de nuestro ser pertenecía antes a la otredad, a lo ajeno. somos meramente una pieza efímera en un reciclaje global, universal. lo que hemos bautizado como nuestra identidad es un producto de los varios factores, informaciones y estímulos procedientes de nuestros antepasados, igual que como nosotros, de alguna forma u otra, formamos parte de las identidades de las generaciones venideras. la convergencia de todo lo influyente en nuestra identidad y la difusión del impacto que tenemos en las identidades de los demás son inmensurables; pertenecen a una escala infinitamente grande. se podría pensarlo como una especie de reincarnación, pero sería más preciso denominarlo una existencia infinita y amorfa.

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