la destrucción, el acto de deshacer una cosa, de extinguirla, acabar con su existencia.
¿por qué nos fascina tanto? fuera de la muy típica destrucción cinematográfica en que solemos pensar, hay otros tipos de destrucción que iluminan una caraterística muy humana - la fascinación ante la destrucción. surge este tema porque acabo de regresar de algunos días de via

je en Valencia durante el festival más grande de España - Las Fallas, y, al oír las cifras de cantidades de dinero invertido en estos muñecos, uno se queda pasmado ante el hecho de que todos acaban por ser quemados. cada barrio de la ciudad tiene una falla que le pertenece, y la gente de tal barrio recaudan fondos con el fin de construir de
papier maché unas estatuas - normalmente una pequeña y otra más grande, las dos creativas y bien detalladas, y la grande
llegando a alturas de 30 metros. la gente se dedica a fabricar estas fallas a lo largo de todo el año, algunos costando cientos de miles de euros, no incluyendo las horas

de trabajo del grupo fallero. durante la semana de las fallas, cada grupo tiene un sitio en la calle donde se exhiben las fallas para que las vea la gente. algunos cobran entradas para poder caminar por los escenarios falleros (el hecho de que se puede caminar por estas creaciones os da una idea de su tamaño). y después de un año de trabajo y preparación, y una semana de exhibición,
se queman todas. todas. lo único que se salva es el ninot ganador - una figura que formaba parte de la falla ganadora. la última noche del festival, los equipos de bomberos pasan por la ciudad, falla por falla, vigilando las quemas, la última siendo la más grande ubicada en la plaza

del ayuntamiento. allí estuve yo, más mis amigos, más lo que tenía que ser un millar de personas. cuando llegaron los bomberos, todos se emocionaron, sabíamos todos que la hora de verla quemar estaba cerca. las llamas llegaron a los tejados de los edificios que rodeaban la plaza,
el calor llegó a sentirse aun desde lejos, las cenizas flotaron todavía ardiendo hasta aterrizar en calles lejanas. después, no había sentimientos de lástima ni arrepentimiento, sino unos de haber logrado algo, de haber visto la bonita destrucción de alguna belleza.
pero ¿por qué nos atrae tanto? este festival, el más grande del país, se centra en estas fallas y su quema. ¿qué elementos guarda la destrucción que nos agrada? ¿por qué nos cautiva ver algo bonito dejar de existir? ¿por qué tanto trabajo y dinero para algo destinado a ser destruido?
quizás tenga que ver con nuestra propia existencia. admitimos que nuestras vidas en la tierra no son eternas. sabemos que en algún momento nosotros también dejaremos de existir. y al destruir una cosa - y al celebrar su destrucción - estamos celebrando el hecho de que ha existido. estamos celebrando, pese al final inminente e inevitable, la oportunidad de existir, de vivir, de disfrutar del prójimo y todo lo que nos ofrece este mundo.
acabo de leer un cuento de borges, de su
libro de arena, titulado
El Congreso. en ello, un argentino forma un congreso secreto mundial consistiendo en gente que pertenece a distintas nacionalidades, culturas, razas, etc. llevan meses, años reuniendo, discutiendo y collecionando los libros necesarios para sus archivos. algún día llega a la casa el jefe y manda que se saquen todos los libros de la casa y que se quemen en el patio. una vez completada la quema, van de paseo en silencio por la ciudad, orgullosos de saber que existió su congreso y de haber formado parte de ello.
un vídeo de la nit de la cremá (noche de la quema)